Estoy mirando la ciudad, no recuerdo la fecha de la ultima noche de lluvia, hace frío... tan frío como el color de la baranda del balcón donde me apoyo, para no caer en tu recuerdo.
Seguramente en algún lugar de este otoño inadvertido, estarás pensándome, no tanto como yo. Porque sabes, siempre gano todas nuestras tontas batallas...
La silla del comedor extraña el hambre con que la tomabas cada mediodía, para sentarte a almorzar en ella. Tu ansiedad se parece al auto que pasa cada cinco minutos mirando la azotea, para estacionar y dejarle la carta de todas las noches a Elena.
Elena me dijo que no lo quiere, es raro. Elena está sola hace mucho tiempo, tal vez desde que te fuiste, o antes.
Tal vez, si no me equivoco...desde que llegaste a mi vida.
Sin darme cuenta ya no te extraño, encuentro una manera de pasar el tiempo pensando donde estarás. Por esa simple curiosidad de las mujeres, de querer tenerlo todo bajo control. Incluso cuando ya no tenes a nadie.
Desde mi balcón veo un hombre bajar del auto , buen porte, gran espalda, joven, ciertamente, como me contaron, deja una carta cada noche en el hall de la casa de Elena. Cobarde por cierto, un hombre que no sabe decir te amo de frente, valdrá la pena?
Me río...nunca me di cuenta que su balcón es azul...como el mio. Y que la noche se refleja con las mismas luces de la ciudad que en el mio.
Miro hacia dentro, es hora de ir a leer o pensar en nada, depende lo que surja.
Levanto mi vaso de vidrio que refleja el brillo de la luna, o para no ser tan cursi...quizás el brillo de los edificios vecinos.
Ya paso ese instante donde te estuve pensando, y donde te imagine pensándome. Egoísmo o capricho...
Hace frío. Bebo un poco mas de agua, y casi saliendo del balcón azul,vuelvo la mirada, como si me olvidara de algo...
El hombre me mira, su dinamismo y su andar me parecen conocidos. Pero está oscuro...no quiero ver.
Y baja la cabeza, para entrar a su auto.
Nadie sale de la casa de Elena, ella me dijo...que no lo quiere.
Y lo se...no se cuanto tiempo mas mi balcón azul va a seguir robándome los pensamientos. Cuando solo tengo ganas de ir a dormir.
Tocan mi puerta mientras cierro el ventanal. Es 30 de abril. Sin preguntar quien es, siento la voz de Martin, el portero: Elena, tienes tu carta numero treinta de este mes.
_Gracias._respondo, _pero Elena me dijo que no lo quiere. Quizás el mes que viene...quizás el mes que viene.... Elena sepa si aun lo quiere.
Y que hago con las cartas? dice afligido detrás de la puerta.
Déjalas donde siempre...el sabrá en algún momento si sabe decir te amo a Elena o al Hall de la puerta.
Alejandra.♒🌜
